
Encerrada en mi propia cárcel. Asumo mis pecados, mis ejercicios erróneos, pero vosotros también tenéis.No quiero un castigo diferente por ser mujer diferente.Pienso dejar el manto atrás.Pienso tirar el manto que me cubre.Quiero enseñar la belleza y no dejar ver apenas mis ojos marrones.¿Qué tienen de malo mi pelo, mi boca?¿Quién se enamorará así de mí? No tengo opciones...pero lucharé por conseguirlas.
Empezó a luchar.Todos veían sus lágrimas recorrer una pequeña porción de su cara, pero ninguno vislumbraba como aquellas lágrimas se convertían en planes para conseguir un mundo mejor. Un mundo en el que ser mujer no fuese un error. Fuese una identidad.