25 de septiembre de 2011

23 de agosto de 2011

Irlanda 2011

Una isla.

Verde.
Inglés, irlandés.

3 semanas.
Nunca te podrías imaginar lo que te puede cambiar hasta que no lo vives. Jamás imaginarías que tras meses esperando esa experiencia, momentos planeando que ibas a llevar, como iba a ser, dando envidia o necesitando mimitos de tus amigas. Una reunión llena de expectación, de muchachos, de alegrías.
Nunca te podrías imaginar lo maravilloso de hacer y rehacer una maleta, sin sobrepasar los 20 kg, decorándola para saber diferenciarla, llevar de todo y que no falte nada. Llevar ropa de casi invierno. Lo maravilloso de llegar al autobús, conocer a gente nueva, sentarte, viajar 4 horas de noche, con sueño.Sentir esa angustia en el aeropuerto, pasar horas esperando el embarque, sentir la angustia agobiante de sobrepasar el límite de peso y no poner cara de sorpresa.
Nunca podrías imaginarte lo increíble de 2 horas viajando en avión, agarrada de la mano de las que serían las que siempre estarían a tu lado, allí o aquí, por miedo a cualquier idea que se nos imaginase, dormirse, pasar el tiempo, notar como aterrizar, y pensarlo, decirlo, imaginarlo, pero todavía sin creerte aún que estás en un país extranjero, distinto. Lo increíble de pasar 3 semanas allí, sin aún creerte que has estado viviendo allí, como tu segunda casa, con tu segunda familia, con unas fantásticas amigas.
Nunca podrías imaginarte lo maravilloso de Irlanda si no lo ves, aquellos paisajes verdes, casi sin ver el cielo en los bosques llenos de rocío y humedad, en los descampados con el poco sol que brilla, sientes tranquilidad, paz, ganas de descansar, de no pensar en nada más. Sólo que estás allí, disfrutando, conociendo.
Nunca te podrías imaginar, no lo maravilloso, pero la ilusión que te hacía estar 4 horas de clase, aprendiendo inglés, mientras que hablabas más español, conocer gente, reírte, saber que ibas a perder sin ninguna ganas de ganar, comerte una manzana pequeña, pero riquísima, una chocolatina, un yougurt que sería famoso, que se compartirían cada una de sus bolitas, saber compartir aquellos bocadillos que no sabían a nada, pero que se comían con un gran hambre.
Lo maravilloso que es aprender a reírse de uno mismo antes que de los demás, hacer el ridículo sin avergonzarse, disfrutar haciendo lo que te gusta, cantando sin conocer canciones que se convertirían en algo tuyo, pintar, relajarte, mancharte; reírse más que bailar, hacer caso omiso de las clases de deporte...
Nunca te podrías imaginar lo agradable, increíble, magnífico de entrar dentro de otra familia, hacerse notar, sentirte agusto, con cariño, que te tratan como una más, que te llenan de comida a todas horas, te invitan a estar con ellos. Sinceramente no hay palabras, no hay palabras para esa familia, "my irish family", mi madre y mi padre irlandeses, mi única hermana y my little little brother.
Nicole, Olvia, Ryan, Gary and me.

Al igual que no hay palabras para describir lo maravillosas, estupendas, buenas personas, charlatanas, sonrientes, alegres, increíbles y locas que son las chicas que me han acompañado durante todo este tiempo. Esas chicas que no te han dejado, con las que has compartido momentos que no se pueden olvidar, aquellas chicas a las que no podrás olvidar., esas chicas a las que ahora quieres tanto.













Porque Irlanda no será el mejor país del mundo, estas amigas no serán perfectas y a my irish family no la veré siempre ni me recordarán siempre; pero nadie que lo viva, como lo hemos vivido todos los que lo hemos pasdao podrá decir que ha pasado un verano y una experciencia inolvidable.













                            Porque ha sido inolvidable. Porque faltan palabras para poder describirlo.
                                                                     Irlanda / Carlow 2011 <3

22 de abril de 2011

La vida es bella.

Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor. Y, como una fábula, está llena de maravillas y de felicidad.

12 de abril de 2011

¿Qué me recomiendas: que me dé por vencido o que me plante en tu puerta?

23 de febrero de 2011

Parpadeos a escala grande.

Una luz, el Sol en lo alto del cielo. Casi las 12. Te ciega, te hace pasar calor, desperezarte disimuladamente, arremangarte el jersey azul marino hasta por encima del hombro. Echas una ojeada. Algunos se quejan de ella, otros sonríen y toman el sol tranquilamente, y algún que otro se levanta, echa fuerzas sobre esas viejas, grises y sucias persianas para cerrarlas, y quedarnos a oscuras. Si vieses tus ojos, verías como se aclaran, como del marrón verdoso del invierno, se transforman en el verde aceituna de la primavera. Y piensas que no puede haber cosa más bonita, la primavera llega.
Oscuridad.
Un sentimiento, en lo más hondo de tu corazón. Permanente. Te duele al recordar, no quieres ni pensar, se instala en tu cabeza y sólo existe ese sentimiento, que te destroza por dentro, y te hace perder esa sonrisa diaria. Pocos se dan cuenta, si acaso alguno que pasa te pregunta distraídamente qué te pasa, pero poco le importa y ni siquiera se para. Poquísimos te preguntan lo mismo y te miran con tristeza, pero casi ninguno, casi nunca, se para, te mira, te sonríe, te abraza. Nunca, nadie. Así que yo sigo con mi sentimiento en mi corazón, con mi cara de no saber qué decir ni qué hacer, con una respuesta para las preguntas distraídas y una pequeña y forzada sonrisa que arruga mi cara para los que se interesan un poco más. Y esperas, sentada, incómoda, que nadie sabe como comportarse cuando alguien se siente mal. Es más, nadie quiere involucrarse cuando estás mal.
Oscuridad.
Cariño, a esa persona. Obviamente, permanente. Por todo lo que te ha ayudado, recomendado, por las veces que te ha hecho sentir mejor, más buena persona, más madura, por los momentos mínimos que has pasado con ella, por las pocas veces que has llorado con ella, y por todos los problemas que te ha solucionado, las tonterías que has hecho por esa persona y viceversa. Una única persona, entre muchas diferentes, que en el fondo te hace sufrir más de lo que imaginas. Que te hace sentir mal, te decepciona, o te sonríe y te hace feliz. Será ley de vida. Las personas a las que quieres, te hacen feliz tan rápidamente como te decepcionan. Las quieres como tan pronto piensas que es mejor olvidarlas, que no merece la pena... Pero, en el fondo, prefieres sufrir, a perderla.
Oscuridad.
Te giras, dos locas lagartas tomando el sol. Miras a tu lado, una loca distraída fijándose en los tíos buenos que pasan, más allá, otras dos absortas en sus pensamientos. Locura, risas, momentos de lloro con la sonrisa más grande, que los demás os miren, os llamen locas y vosotras seguís riéndoos, sin importaros nada, sólo la fiesta, la diversión y vosotras mismas. Nada seríamos sin las amigas.
Oscuridad.
Luz.
Oscuridad.
Pequeños parpadeos. Similitudes con la vida. Tan pronto lloras como ríes. Estás feliz como triste. Un leve parpadeo. Cambiamos de estados de ánimo tan rápido como parpadeamos. La vida pasa tan rápido como lo que tardas en abrir y cerrar los ojos.

22 de febrero de 2011

Sigo sin encontrar la parte positiva de muchas cosas...

18 de febrero de 2011

Las personas más importantes para ti, son las que primero te decepcionan...

14 de febrero de 2011

Atentamente,

Gracias, muchas gracias. Una forma de emocionarse únicamente, gracias.

"Como profesora del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, me es grato recomendarles a la alumna Claudia Pérez Mestre, al considerarla una candidata idónea para la selección.

Durante toda su trayectoria educativa, presenta un excelente expediente académico. Sus calificaciones son muy altas en todas las materias y su nota de inglés ha sido siempre de sobresaliente. Tiene un alto nivel en expresión oral y escrita y mucho interés por seguir aprendiendo.

Claudia es una chica responsable, con capacidad de escucha, con capacidad para administrar el tiempo, sabe mantener una conversación, con capacidad de esfuerzo personal, con capacidad para trabajar en equipo, motivada, luchadora, alegre, sencilla, cariñosa y se preocupa por ayudar a los demás.

Quiero agradecerles su atención y solicitarles, que si es posible, le concedan a Claudia participar en esta experiencia tan enriquecedora del campamento."

Llevo mucho tiempo sin tocar el blog, y esto para nada lo he escrito yo, pero estoy con la cabeza apunto de explotar y no me da para mucho ahora mismo... Estaré por aquí, invisible, leyéndoos, pero sin dejar mi huella, no tengo tiempo... Espero volver cuanto antes.
Hoy, os dejo la descripción mía que ha hecho una personita. Espero que os guste.
Besos bloggeros!

19 de enero de 2011

Hoy, mi corazón ha dejado de latir.

Hoy, mi corazón ha dejado de latir.
Se ha parado, ha cesado, estaba cansado. Demasiados cambios de velocidad en tan poco tiempo. Demasiada sangre bombeada que no cabe en el cuerpo. Demasiado estrés. Ha ido demasiado deprisa, le falta aire, no puede respirar, se agobia, se rinde, no es capaz de hablar, se pierde en la oscuridad. Intenta volver a la normalidad, respira hondo pero su cabeza da vueltas, sin cesar, sin encontrar un punto fijo en el que apoyarse. Está sola, no sabe como reaccionar, sin apoyos, un pequeño desliz y adiós, una segunda piedra, al igual que la primera, no tiene ni idea de qué hacer.
Y lo peor, es que no ha sido un infarto, ni una parada circulatoria. No, sigue viva, sigue con el corazón agarrado en un puño. Sigue con esa ansiedad, esa ansiedad que no sale ni en palabras ni en lágrimas, y se queda dentro, bien guardadito haciendo un gran daño.

12 de enero de 2011

Sólo necesito una palabra para que mi idiota cabeza deje de dar vueltas y actuar bipolarmente. ¿Dónde estás palabrita bonita?
Y todo por una persona, un pequeño consejo de una pequeña persona, nunca, jamás, os encariñéis.
4letras:$

7 de enero de 2011

Sssssola.


Una vez, me dijeron que
las verdaderas amigas no existen.
Habrá algunas que te quieran más, otras con las que te lleves mejor, y
las que no dejarán de criticarte a las espaldas.
Hay infinidad de clases de amigas/os.

Yo quise creer que no era cierto, que en mi caso no era verdad,
que tenía a un grupo que era el mejor y eran reales.
Hasta que la vida da una vuelta de 360,
y ves que no,
que nada es perfecto,
que siempre estarás sola.

22 de diciembre de 2010

23. Día de confesiones y adiós.

Carol le dijo varias veces a su profesora que necesitaba hablar con ella, y quedaron en contarse el lunes en la hora del recreo, pero claro, Inés se olvidó, como siempre... y tuvo que ir Carol a buscarla, y al verla, con el tono de sorpresa propio suyo le dijo: Carol, se me olvidó que habíamos quedado, cuéntame.
La joven empezó un poco ausente, molesta, ida... pero no podía, se iba desahogando de todos sus problemas. Notas bajas. Falsas amigas. Insultos de todos. Peloteo hacia su profesora. De todo un poco. E Inés la escuchaba, no te voy a decir que no, y le daba sus consejos, pequeños consejos que Carol acataría como si fuese una orden. Y no duró mucho, o eso le pareció a ella. Inés se marchó, sin recibir de buenas maneras las gracias de su alumna, y Carol se marchó a su clase, a la que llegó un poco tarde, pero valió la pena.
Pasaron algunos días, y la rutina continuaba, algunos incidentes pasaron, pero no nada que no pudiese arreglarse, y llegó. El día 22. Libres, vacaciones.
Carol subió, bajó y buscó por las escaleras a Inés, y como no, la encontró en su clase, la última como siempre.
-Inés, hola, me vengo a despedir que nos vamos ya.
-Hola Carol, pues nada, feliz Navidad y Año Nuevo, a pasárselo muy bien y a disfrutar.
-Igualmente en todo, a descansar que nos lo merecemos.
-Ven, dame dos besos.- le dijo a Carol cuando terminó de recoger sus cosas.
-Que te regalen muchas cosas los Reyes Magos.- le respondió Carol después de tal gesto de cariño. No sabe que es mejor, si que Inés no le haga caso, o le de un poco de cariño que al fin y al cabo, no significa nada, pero que le hace sentirse entera por un momento, para luego después, recaer, y sentirse una idiota.
Se volvieron a ver varias veces más a lo largo del día, hasta el adiós definitivo. Sí, hasta el año que viene no la volverá a ver.

21 de diciembre de 2010

La vida es injusta.

Ayer, por enésima vez en la vida,
me demostraron que no merece la pena luchar por animar a la gente,
por hacer el bien, o, simplemente,
por alegrar la vida de los demás haciendo un poco el bien.
La vida no es justa, aprended de esa frase, os evitará muchos problemas, creedme.
Además, cuando te has esforzado por ellos, cuando quieres que todo salga perfectamente,
pam, llega alguien y te rompe, te estropea con unas palabras la ilusión con la que habías realizado el esfuerzo.
No sirven las lágrimas, escucha, más vale luchar que llorar.

Pero luego, luego me demostraron (con un poco de sabiduría e ironía)
que no todo es así.
"¿Sabes Claudi? Ahora, aquellos que se han fugado les darán un premio, vosotros que habéis realizado una buena causa, os echan el sermón. Pero esto tiene un punto bueno,
cuando crezcas te darás cuenta de todo lo que has tenido que afrontar y lo que has sufrido por ser buena, y no, no así desaparecerán las buenas personas, sino que serán fuertes,
habrán conseguido una coraza para luchar contra todo lo que se les venga encima, y así,
seguirán haciendo feliz a la gente, con sus buenas acciones.
No dejes de ser una buena persona, y Claudi, deja de llorar por esto, no hay muchas personas como."

19 de diciembre de 2010

22.Galletas de coco.

Carol seguía yendo, ya como si de un ritual se tratase, a ver a Inés miércoles y jueves los cinco minutos antes del recreo.
Durante toda la semana, Carol y sus amigas habían estado planeando el cumpleaños de Clara, un sinfín de sorpresas, amoríos y más sorpresas en las que todo el mundo estaría implicado. Ese día, tan feliz para todas, jubiloso, jocoso, alegre, cantarín, fistero, divertido... Todas sonrieron cada segundo del día. Cayó en jueves, y a pesar de haberse opuesto a sus deseos, Carol acabó por ir a ver a Inés otra vez, sólo que iba acompañada por la cumpleañera, persona que se preocupa por la felicidad de los demás incluso en el día de su cumpleaños, y llevaba una bolsa con dulces, galletas y un par de velas para un pequeño picnic en la hora del recreo.
Lo primero fue el saludo y la explicación de tanto viaje y tanta fiesta.
-Inés, es el cumpleaños de Clara hoy.
-¿Sí?Muchas felicidades -dijo Inés dándole dos besos a la cumpleañera.
-Sí, ahora vamos a celebrarlo en el patio, llevamos un pequeño picnic en la bolsa- respondió levántandola.- Yo le he traído una sorpresa, unas galletitas, ¿quieres una?
-Vale, gracias, así como algo que hoy no me he traído nada.
Carol, ayudada por Clara sujetándole la bolsa, empezó a rebuscar entre las barritas de chocolate, y las galletas envueltas, sacó un tape con unas veinte galletas. Lo abrió y le ofreció una a Inés, primer ofrecimiento por parte de la alumna que la profesora acepta sin rechistar. Inés la probó, la saboreó, y de buen grado, educada y concienduda de ello, dijo que estaba muy ricas.
-Las he hecho yo. -respondió Carol.
-¿En serio?Creía que eran compradas, pues están muy buenas. Eres buena cocinera, a mí también me gusta mucho el tema de la cocina, pero ahora no tengo tiempo. Haber si me puedes traer la receta que las intente hacer.
-Vale, me alegro que te gusten, yo te la traigo. Nos vamos a la fiesta. Adiós.
-Pasároslo bien.-respondió Inés aún con la galleta en mano, un regalo que se queda en el cuerpo, presente en el corazón.

16 de diciembre de 2010

Se está mal. (Algunas frases pertenecen a F.M)

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea, de cualquier forma. Sí, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos, colocar un pañuelo sobre una paloma recién aparecida y paf, de repente ya no está. Ya no está y basta.
Te gusta que te digan palabras bonitas, que te toquen y te transmitan calor, sentir una persona amiga al lado, el cariño que sientes que sea correspondido. Te gusta que te abracen, que te comprendan, que te feliciten, que te animen, que te quieran...
A veces te sientes más cómodo con una persona que no conoces, hablas de ti con mayor libertad. Te sinceras. Quizá porque no te interesa su opinión. Quizá porque sabes que no la vas a volver a ver, se olvidará de ti en el segundo en que la pierdas de vista. Le cuentas, te explicas, sin remordimientos. Pero a veces se está mejor con los amigos, las personas especiales, con los que desahogas, con los que explotas, con los que puede incluso no necesitar palabras, sino solamente una mirada y unos pocos gestos. Una mirada con la que comunicas que estás llena de felicidad, o que un poco más y te desplomas de la tristeza. Unos gestos con los que demostrar cuanto quieres a esa persona. La quieres tanto que es absurdo, que echas de menos, que es bonito aunque esté desafinado, que es una locura...
Demostrar lo que sientes. ¿Cómo lo demuestras? ¿Cómo demuestras que no hay vida en otros planetas? Es igualmente de complicado, o más, pero lo intentas, empiezas con unas ganas que te comes el mundo, pero luego, pum, caes del paracaídas y el mundo te come a ti. Mucha gente te lo dice, no merece la pena, va a acabar contigo tanto esfuerzo sin compensación, pero tú sigues, continúas, esperando que el resultado no sea tan injusto como es la vida, aunque no esperas mucho más de lo que te ha demostrado.
Has tenido un año, lo has aprovechado como has podido, ahora empieza otro nuevo, diferente, distinto. 2011. Nuevos deseos, nuevas aficiones, pero las personas más importantes siguen ahí. Empieza otro año para demostrar lo que sientes, busca una nueva forma.... Y paf, vuelve a subir de ánimos para comerte el mundo, hasta que te demuestre lo contrario, nada es imposible, hay tiempo, y cariño...

12 de diciembre de 2010

Anne

Anne caminaba bajo la luz de la Luna llena y las diminutas estrellas. Las calles de Londres, sin ciudadanos vagabundos ni sonámbulos deambulando por ellas, Anne se sentía una extranjera en aquella ciudad que la conocía desde los 3 años que su familia se había mudado allí en busca de trabajo en medio de la época de la Revolución Industrial. Ahora ya, con casi 17 años cumplidos, la muchacha solía caminar en las noches de luna llena para conocer la parte oscura de la capital de Inglaterra. Aunque bajo la luz de las brillantes estrellas de esa noche, no tenía nada de oscura.
Para conocer a Anne, no hacía falta visitar su pequeña casa en las afueras, ni conocer los pocos estudios que poseía, ni ver a su familia destrozada... Teníais que ver su sonrisa, brillaba más que la estrella polar, deslumbraba más que la luna en su máximo esplendor. Destacaba el carmín de sus labios, que junto con la dulce voz que desprendía la hacían la mujer con la boca más perfecta, además su corto pelo rizado, a veces recogido en una pequeña coleta que para los que la conocían, aún se sentían incómodos al verla con ella, y muchas veces no podían evitar posar su mirada en ella, y no le faltaban admiradores, pero Anne no quería nada más que una Luna que la cuidase, y una estrella que la guiase.
Sin embargo, las manos de Anne estaban duras, con arrugas y arduas de tanto trabajar, era indispensable la ayuda de todos los miembros de la familia para poder sobrevivir en aquella penuria sin condiciones sanitarias ni de higiene para las clases más pobres. Las uñas las presentaba rotas y sucias, llenas de tierra. La palma de la mano estaba repleta de cicatrices y arañazos, algunos aún con el color rojo de haber surgido en el más cercano presente. A pesar de ello, Anne, un día al mes si sus pequeños ahorros se lo permitían, viajaba un poco al este de la ciudad, y en un pequeño arroyo, hundía sus manos en el agua, y las dejaba en remojo tanto tiempo como considerase que la vuelta la realizase con la luz del Sol. Las manos, de todas formas, no la hacían perder ni pizca de la belleza que poseía.
Claro que sí, lo que le hacía destacar, considerarse fuera de su época, lo que la impulsaba a sobrevivir, era la fuerza de su locura, su amor por la naturaleza, su risa en las calles, las lágrimas en los ojos de las personas que la miraban, el corazón palpitando en el corazón de cada chico que se fijaba en su belleza, la fuerza con la que realizaba cualquier deseo que se le presentase en su mente, la valentía con la que demostraba al mundo que éste puede cambiar, y el amor que le tenía a los paseos bajo la luna llena... Era una locura que muchos la consideraban bruja, ella se consideraba ÚNICA.
______________________________________________________
Muchas gracias por el premio Blanca, eres encantadora.

5 de diciembre de 2010

Vian las personas hipócritas


Para cuando la vida te de mis vueltas, escuches en tu mente "vaya mierda, no sirvo para nada y todo el mundo está en contra mía", mira el lado positivo, gracias a esas personas, esas personas que abundan en el mundo, las hipócritas, las falsas, las que únicamente buscan problemas... gracias a ellas, encontramos a las personas que de verdad importan y queremos en nuestra vida, las amigas verdaderas, las que nos dicen la verdad y nos hacen llorar, pero nos consuelan, las que nos apoyan, las que nos quieren.
¡Vivan las personas hipócritas que sólo saben hacer daño!

27 de noviembre de 2010

Un beso, palabras bonitas, un abrazo,
otro beso, te mira,
te sonríe, tirita de frío pero te abraza para protegerte.
Otro beso, una sonrisa.

23 de noviembre de 2010

Las personas más importantes.

Las personas más importantes son las que te hacen sonreír y llorar, porque quieras o no, con ellas te enfadas pero son las únicas que con unas palabras y un abrazo todo se soluciona. Las personas más importantes son las locas irremediables, las tontas felices, las ideales, las que puedes salir corriendo con ellas y que todos te miren sin sentirte una idiota. Las personas más importantes son las que te hacen pasar vergüenza pero que te rías de ti misma.
Las personas más importantes son las que no debes olvidar.
Chewaka, Wilfred, Yonky, Pili, Kimberly, Superene... (L)

18 de noviembre de 2010

21.Una felicidad inmensa.

Las cosas no son siempre como una quiere, no siempre se hace lo que se quiere, pero sí siempre se consigue lo que se lucha.
Carol sabía que hoy era lunes, que tenía un examen de francés y que el recreo lo cuidaban Inés y demás profesores, por lo que estaba en proceso de idear un plan para ir a hablar con ella, pero su amiga Sofía, tenía la mente hecha un laberinto con tantos sentimientos y además incapaces de resolver por su falta de eficacia y su vergüenza. Pero Carol luchaba, y no iba a impedir que nadie se interpusiera en su camino, por lo que ya los últimos minutos de descanso, subiendo las escaleras, se fijó en que su profesora iba por detrás de ella, y en un reposo, se detuvo a esperarla, y con una sonrisa comenzó la conversación, esta vez tan afable, abierta, sincera...
-Hola Inés, ¿qué tal el finde?
-Muy bien, descansando... -respondió como un acto reflejo. Ya Carol iba a desistir en esforzarse cuando Inés le dijo.- Le enseñaste muy bien al muchacho ese en la recuperación, ¿cómo se llamaba?
-Jaime, ¿ha aprobado?
-Sí- respondió Inés asintiendo con la cabeza.
-¡Qué bien! Por cierto, ¿no has traído a los niños al mercado medieval?
-Uis ¡ha sido este fin de semana! Ni me he acordado si quiera, mira que dije que les iba a traer... Bueno Carol, me quedo en este pasillo para ir abriendo las clases. Adiós.
Fue subiendo Carol las escaleras ya feliz de la vida, gritando que le esperase Sofía, cuando escucha una voz por detrás llamándola.
-Carol, fíjate, me vengo al final por aquí, se me ha adelantado Angélica.
Carol la sonrió como nunca, la más feliz de los jóvenes en ese momento, dispuesta a reconocer por una vez que Inés seguía ahí, que seguiría luchando con ella, aunque Sofía a veces la impulsaba a desistir. Tenía que seguir luchando por la sonrisa más bonita.